Abrir la colonización en el ordenamiento territorial urbano

 Por Marina Martínez //

En el estudio de las políticas urbanas predomina una perspectiva epistemológica en la que éstas son reificadas, abordadas como producto de actores previamente constituidos y que se interrelacionan entre sí, obviando y cosificando el estudio del proceso de las mismas e invisibilizando el conflicto y las disputas que las atraviesan . De allí que nos proponemos comenzar a desnaturalizar (o al menos empezar a abrir) ciertas relaciones sociales de dominación que subyacen en este tipo de políticas,  principalmente en aquellas que son financiadas por Organismos Internacionales de Financiamiento (en adelante los OI)  

En este sentido, una primer apertura epistémica consistiría en superar la idea de la política pública como un conjunto de procedimientos, de misiones y fines que se plantea el gobierno para llevar adelante una acción, para entenderla como forma, proceso e instrumento de lucha social, una de las formas en que se expresa la lucha por las condiciones sociales y materiales de existencia; y no como un producto de actores sociales (Núñez, 2012, 2013, 2015).  

Es así que optamos por perspectivas teórico/epistemológicas que nos permitan “abrir” la problemática de las políticas urbanas. Retomamos a Marín (2009a, 2009b), quien recuperando a Marx y Foucault, analiza y observa cómo es el proceso de ordenamiento social de los cuerpos que se impone en el régimen capitalista de producción, buscando articular el análisis de “la expropiación de las condiciones materiales para la reproducción de la existencia” con “las diversas técnicas a las cuales los cuerpos son sometidos para su docilización, sin la cual el consumo productivo es imposible” (Acebal, Fabiani y Martinez, 2015). Más específicamente, buscamos estudiar los dispositivos que se despliegan en las políticas urbanas para de esta manera hacer observables los procesos de disciplinamiento que se construyen para propiciar nuevas normas de comportamiento que contribuyen a la reproducción del capital. 

No obstante, entendemos que si ponemos en diálogo este paradigma teórico epistemológico con la perspectiva decolonial, estaríamos en posición de poner en juego nuevas preguntas que resultarían en la complejización del análisis de las problemáticas. Es así, que nos parece enriquecedor pensar el proceso de las políticas urbanas emanadas desde los OI, como una expresión más del eurocentrismo, en tanto modo distorsionado y distorsionante de producir sentido, pero a su vez en tanto manifestación de la persistencia de la colonialidad económica.Por ello, si incorporamos tal paradigma en nuestro análisis nos posibilitaría profundizar nuestras reflexiones acerca de otras expresiones de relaciones de dominación que suponen la adquisición de créditos, préstamos, financiamiento atraídas mediante el formato de programas o planes. También, la perspectiva decolonial nos habilitaría a desnaturalizar los parámetros normalizantes acerca de cómo debería construirse y pensarse el orden territorial. Bajo la óptica eurocentrista en la que se podrían inscribir los programas y proyectos de los OI, subyacen escalafones de prestigios que jerarquizan los distintos saberes. Es así que el saber disciplinar sobre la sociedad se estructura en una relación de supremacía del soberano sobre su objeto naturalizado 

Por otro lado, la perspectiva decolonial nos permite interrogarnos acerca de los procesos de traducción de estos programas tanto desde los OI a las políticas públicas nacionales como, a su vez, de estas hacia los “territorios”, habilitándonos preguntas acerca de cómo el colonialismo no sólo es externo sino también interno. En esta línea, es interesante recuperar a Edgardo Lander quien sostiene que la existencia de un metarrelato de la modernidad constituye un dispositivo de conocimiento colonial e imperial , consolidándose en una cosmovisión que “contamina” las ciencias sociales en Latinoamérica. Esta forma de entender al mundo, en tanto se torna hegemónica, naturaliza el modelo liberal de organización de la propiedad, el trabajo y el tiempo, consolidándose como forma superadora a otros modelos históricos posibles de organización social . De acuerdo al autor tal cosmovisión impregna la construcción de los saberes sociales modernos, que se articulan en la idea de modernidad. He allí que las ciencias sociales latinoamericanas, y el urbanismo entre ellas, están impregnadas de dicotomías propias de los procesos europeos, como lo son; lo público/lo privado, ilegal/legal, formal/informal, centro/periferia, entre otras.  

Desde el paradigma teórico epistemológico que adoptamos en nuestra investigación,  hemos venido reconociendo las limitaciones de tales dicotomías y divisiones. Sin embargo, desde el giro decolonial la aproximación a tales dicotomías normalizadoras, supondría visibilizar la opresión epistémica en la que se subsumen las ciencias sociales heredadas desde una visión eurocéntrica. En tal sintonía, estas reflexiones nos permiten configurar una sensibilidad, disposición o espíritu de “sospecha” respecto de ciertas categorías universales (Estado-sociedad civil, Estado- mercado, clases, etc.) que organizan el pensamiento de las ciencias sociales y de las que no es posible prescindir totalmente. 

Es así, que desde el giro decolonial de la producción del saber, se nos abre un panorama de indagación no sólo de la dominación epistémica/categorial sino que también económica, en la que se subsumen las estrategias elaboradas desde los OI para exportar a las ciudades de los países “en desarrollo”. En este sentido, como sostiene Lander, podemos observar cómo opera la mirada hegemónica de la modernidad que supone una historia universal “asociada a la idea de progreso (a partir de las cual se construye la clasificación y jerarquización de todos los pueblos y continentes, y experiencias históricas)”. Es así, que podríamos entender las intervenciones de los OI en los países menos “desarrollados”, como aspiraciones a la superación de las desviaciones que tienen las ciudades Latinoamericanas para lo que constituye el “patrón normal de lo civilizado”. 

Por otro lado, pero en concordancia con la colonización epistémica eurocéntrica, notamos que tanto desde los OI como desde su reproducción en los gobiernos políticos, se utiliza la categoría de “pobre” de forma genérica, ocultando sistemáticamente la cuestión de la raza. Una de las apuestas del giro decolonial la constituye la visibilización de la raza y su incorporación para pensar las desigualdades estructurales(Quijano, 2014a; 2014b; Segato, 2015). Es menester resaltar el gran desafío que implica utilizar la categoría de raza ya que nos pondría en crisis la noción de clase social en tanto dispositivo que pondera las desigualdades sociales, y nos permitiría complejizar las jerarquizaciones a partir de pensar la racialización de los cuerpos y las relaciones sociales que supone la raza. 

¿Cómo nos hace “girar” la perspectiva decolonial en nuestro problema? El desafío teórico/epistemológico apuntaría a cruzar la relación de raza, el ordenamiento territorial y las estrategias de los OI en este proceso. Es así que el recorrido por las propuestas de las y los autores decoloniales nos abre el camino para ponernos en crisis ciertas preguntas iniciáticas, y comenzar a pensar sobre los procesos de desplazamientos de poblaciones empobrecidas en las ciudades abriéndolas a la categoría de raza en tanto otro tipo relación social relevante. La  ausencia de esta pregunta en los estudios marxista ha sido objeto de crítica de Aníbal Quijano quien rechaza la imposición del marxismo de una “idea de clase social sin mención de raza”  

Tal abordaje supone un gran reto que implica la construcción de preguntas que habiliten a la inclusión de la raza, ya que las perspectivas empleadas nos “deforman” en las percepciones sobre tal categoría y precisamos de nuevos interrogantes. Pensar los procesos históricos de las poblaciones que habitan barrios empobrecidos, y en este sentido rastrear las procedencias de quienes transcurren su habitar allí, ahondar en la memoria colectiva de tales poblaciones como estrategia metodológica de construcción de conocimiento, la reconstrucción de los raíces familiares, identificar los procesos de despojos y sus diversidades acorde a las distintas familias y comunidades habitantes de los territorios, mirar los procesos migratorios desde otras provincias y países que se dan en determinado barrio, el tipo de explotación laboral al que son sometidos; todas estas, pueden ser algunas puertas de entradas. Estas líneas de indagación superarían la mera descripción en función “NBI” o la “Línea de la pobreza” que homogenizan la pobreza (y a partir de la cual se plantean las intervenciones de los OI) 

No es un proceso sencillo, la raza es un punto ciego de las ciencias sociales latinoamericanas, ceguera que es pertinente poner en crisis ya que desde las estrategias de ordenamiento urbano de los OI no sólo las borra epistémicamente, sino que también nos oprime en categorías que no admiten la diversidad.   

 * Marina Martínez (martinezmarina89@hotmail.com) es Licenciada en Ciencia Política y Doctorando en Estudios Sociales en Universidad Nacional del Litoral.


Bibliografía 

  • Acebal, A., Fabiani, L., y Martinez, M. (2015). Reflexiones teórico-epistemológicas sobre la construcción de políticas urbanas. En A. (. Núñez, Epistemologías del (des)orden territorial. Mar del Plata: Editorial Eudem. 
  • Lander, E. (2016). Ciencias sociales: saberes coloniales y eurocéntricos. En E. (. Lander, La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas (págs. 15-44). Ciudad de Buenos Aires: Ediciones Ciccus – Clacso. 
  • Marín, J. C. (2009a). Cuaderno 8 / Leyendo a Clausewitz. Buenos Aires: Ediciones PICASO/Colectivo Ediciones. 
  • Marín, J. C. (2009b). La silla en la cabeza. Buenos Aires: Ediciones PICASO/Colectivo Ediciones. 
  • Núñez, A. (. (2013). Tiempos itinerantes. Apropiación y expropiación de territorialidades sociales en ciudades argentinas. Mar del Plata: Eudem. 
  • Núñez, A. (2012). Lo que el agua (no) se llevó. Política urbana: poder, violencia e identidades sociales. Buenos Aires: El Colectivo Ediciones. 
  • Núñez, A. (2015). Epistemologías del (Des)orden Territorial. Mar del Plata: Eudem. 
  • Quijano, A. (2014a). ¡Qué tal raza! En Z. y. Palermo, Aníbal Quijano. Textos de fundación. (págs. 100-108). Buenos Aires: Ediciones del Signo. 
  • Quijano, A. (2014b). Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. En Z. y. Palermo, Aníbal Quijano. Textos de Fundación (págs. 109-155). Buenos Aires: Ediciones del signo. 
  • Segato, R. (2015a). Anibal Quijano y la perspectiva de la colonialidad del poder. En R. Segato, La crítica de la colonialidad en ocho ensayos (págs. 35-67). Buenos Aires: Prometeo. 
  • Segato, R. (2015b). Los causes profundos de la raza latinoamericana: una relectura del mestizaje. En R. Segato, La crítica de la colonialidad en ocho ensayos (págs. 211-244). Buenos Aires: Prometeo. 

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