El peronista que surgió del frío

Por Luciano Sigalo //

Cuando Pichetto se transformó súbitamente en uno de los protagonistas de la política nacional al anunciarse que sería el compañero de fórmula de Mauricio Macri, recordé el título de una gran novela de espionaje: El espía que surgió del frío de John le Carré publicado en 1963. Como todas las comparaciones son odiosas, este pequeño artículo, que no pretende ser un paper académico fiel a los estándares de la Ciencia Política, así como tampoco a los de la Literatura Comparada, propone hacer un divertido ejercicio de estiramiento conceptual, y por qué no argumental de esta master piece. ¿Acaso no no podríamos titular la inusitada entrada del senador rionegrino en la contienda electoral como El peronista que surgió (o que volvió) del frío?

Para evitar malentendidos, la actualidad argentina no tiene nada que ver con la Guerra Fría, nuestro país no es Alemania del Este y no pretendo caracterizar a ningún político argentino como espía, miembro de la Stasi o ex nazi. Tampoco pretendo decir que la traición y la conspiración sean una parte constitutiva de nuestra política como sí lo son en las novelas de le Carré, aunque nuestra siempre indómita política nacional a veces se acerca a la ficción.

Resumiendo rápidamente el argumento, Alec Leamas, un viejo espía al borde del retiro del servicio secreto de Su Majestad, es convocado para una última misión detrás de las líneas enemigas: capturar o asesinar a Mundt, un ex nazi devenido en jerarca de la Stasi en la posguerra. Para ello, Leamas tuvo que adentrarse en Alemania del Este, simulando haber capitulado ante su patria. Sin embargo, Leamas se ve envuelto en una trama mucho más compleja de lo que se imaginaba, en la cual su destino no le pertenecía como tampoco le pertenece a una marioneta controlada por un anónimo distante. La novela concluye ( y que   lector me disculpe por la omisión de detalles) con Leamas y Elizabeth ( una  joven británica que fue engañada por el personal de Mundt y llevada a la RDA) acribillados en un sórdida noche intentando escapar de Alemania del Este saltando el Muro de Berlín al tiempo que se revela que Mundt había desertado de su bando hace tiempo, y que por lo tanto trabajaba para los británicos.

¿Qué de todo esto tiene que ver con que Pichetto acompañe a Macri para su reelección? Tal vez, la idea de que ambos buscan alcanzar, o al menos intentarlo, su última gran misión. En el caso de Leamas, capturar al más alto espía de la Alemania del Este. En el de Pichetto, alcanzar mediante el voto popular la segunda investidura más importante del país. Asimismo, al carácter de objetivo último subyace el hecho de nuestros protagonistas tuvieron largos años en sus trabajos, uno en el espionaje contra la URSS, otro en su bancada en el Senado como jefe del Bloque Peronista. Por lo tanto, en caso de éxito, ambos lograrían satisfacer sus egos y reafirmar su compromiso, siempre intachable, con sus respectivas patrias. El éxito podría también curar retrospectivamente tropiezos y heridas del pasado, sean elecciones a gobernador perdidas o una lúgubre vida de maquinaciones bajo las sombras.

Por otro lado, nuestra dupla espía/senador siempre se mantuvo en la primera línea de la segunda línea. Si bien el rionegrino es una figura relevante en el Congreso Nacional desde años, y con la asunción de Macri ha demostrado ser un articulador de varias de las iniciativas del Ejecutivo, no ocupó nunca un cargo en la Casa Rosada ni en los ministerios. Tampoco Leamas parecía haber recibido todos los vítores y laureles por sus difíciles misiones en terreno enemigo, ovaciones siempre por lo bajo en el mundo subterráneo del espionaje descarnado que generalmente solo llegaban a Control, su jefe y personaje de le Carré en varios de sus textos. Pichetto y Leamas, son personajes de repartos imprescindibles sin cuyas fructíferas labores difícilmente sus jefes, trátese de Carlos Menem, Néstor y Cristina Kirchner o del MI5, podrían haberse mantenido en sus puestos. En definitiva, Pichetto y Leamas son tan solo dos nombres más entre aquellas largas filas de soldados pocos reconocidos. Porque Pichetto y Leamas son exponentes de la rosca política por antonomasia; uno en la elegancia del Palacio (Rey, 2018) y el otro en el barro del terreno de operaciones. Además, en tanto actores de reparto, son convocados siempre por un Otro de más arriba en el escala jerárquica. Pichetto no telefoneó a Macri como tampoco Leamas lo hizo con Control. Senador o doble agente, más o menos autónomos en sus actividades, técnicas y métodos, nuestros hombre trabajan siempre en relación de dependencia. En todas las ocasiones, el servicio a la patria es on demand.

Sin embargo, la cuestión reside en el desenlace final de nuestra novela/realidad. ¿Podrá Pichetto atravesar ese Muro de Berlín nacional infranqueable que es nuestra «grieta»- esas dos cosmovisiones en pugna sobre el qué hacer (o no hacer) con Argentina- o será frenado en seco a punto de cruzar como Alec Leamas, pero no por balas de la Stasi sino por falta de votos?  Y al contrario de las balas de indudable procedencia que mataron al espía, ¿de dónde provendrán los votos (o falta) en un ballotage que determinen la victoria (o derrota) de Juntos por el Cambio? Considerando que nuestro Checkpoint Charlie criollo le impida el paso, ¿quedará relegado al ostracismo y al olvido como Leamas o se reinventará con la facilidad del peronismo para las resurrecciones y los come-backs ? Aun cuando todos los nudos argumentales parecen resueltos, muchas veces hay parte dos para las novelas de Le Carré.

Reseñas bibliográficas

  • Le Carré, J. (2014): El espía que surgió del frío.Debolsillo: Buenos Aires
  • Rey, S. (2018): Callen esos bombos. Revista Anfibia. Recuperado de http://revistaanfibia.com/cronica/callen-esos-bombos/

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