Participación política: retos del proceso de paz en Colombia

Por Jose Francisco Reyes Hermosa //

El Estado Colombiano a lo largo de su historia ha estado enfrentado por un gran número de guerrillas, las cuales fueron guiadas por un principio de desobediencia. Esta desobediencia puede ser entendida desde varios subsistemas, en este caso ha sido de tendencia revolucionaria. El profesor Quintana la define como la “que pretende implementar un cambio radical en todo el sistema social y jurídico a través de la implementación de métodos ‘ilegales’.” (Quintana, 2003, pág. 76)

Estas guerrillas han sido guiadas bajo principios ideológicos determinados a partir de la experiencia que se dieron en otros países, como en Cuba. El principio determinador ideológico  que se daba dentro de estas guerrillas identificadas como FARC, ELN y EPL era de corte socialista, aunque lo que las diferenciaba entre sí era su forma de operar, puesto que eran totalmente distintas. En palabras de Nieto “tres organizaciones que comparten la confianza en el papel de la violencia como “partera de la historia” y el horizonte socialista de su lucha, pero que se diferencian por las formas de organización, de acción y de relación con la población y el territorio” (Nieto, 2009, pág. 53).

De igual manera, otros movimientos como el M19, PRT, MIR, MAQL brindaron una mayor pluralidad a la desobediencia revolucionaria en Colombia, “diversificaron aún más el espectro de los movimientos guerrilleros y le confirieron al campo insurgente la heterogeneidad que ha marcado su desenvolvimiento e incidido de manera significativa en la dinámica de la guerra y en las posibilidades de la paz” (Nieto, 2009, pág. 44). Motivados por el éxito revolucionario en otros países, decidieron que ésa era la única forma de luchar por una Colombia más equitativa; de ahí parte una de las causas del conflicto entre guerrillas y Estado colombiano.

En lo que respecta a este trabajo, se enfocará en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo más conocida como FARC, la cual ha sido la de mayor trascendencia para el país, sin quitarles protagonismo a las otras. Lo llamativo de este movimiento armado es que en la actualidad se adelanta un proceso de paz con el Estado colombiano para dar culminación a más de 50 años de lucha revolucionaria en el país.

La lucha de las FARC en Colombia ha estado guiada por la búsqueda de mayor equidad para los sectores desfavorecidos del país; en especial, la lucha por el derecho a la tierra a partir de la inequidad que se presenta en el sector rural, se convirtió en otra de las principales motivaciones para dar una lucha abierta contra el Estado colombiano. Cabe resaltar que en un principio estas guerrillas, y aún en la actualidad, están conformadas en la mayoría de sus filas por campesinos. “En 1966 el Bloque adopta el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. Su base social son colonos y campesinos en lucha por el derecho a la tierra” (Nieto, 2009, pág. 56).

Este conflicto entre las dos partes generó un panorama desalentador para el país donde combates, extorsiones y secuestros se volvieron en algo común para los civiles que quedaron en medio de las dos partes, al punto en que esto se naturalizó y dejó de ser motivo de preocupación para la ciudadanía colombiana. Independientemente de este panorama, Guerrilla y Estado colombiano han intentado llevar  a cabo procesos de paz que den como resultado el fin a este conflicto y así lograr entrar en un periodo de paz duradera en el país.

A pesar de los procesos de paz que se han llevado a cabo con las FARC, estos han sido fallidos o en algunos casos han sido saboteados. Uno de los procesos más recordados que se dio entre las FARC y el Estado Colombiano fue el entreel año 1998 hasta el año 2000, durante el periodo de Pastrana. Este proceso nunca llegó a finalizar de la mejor manera por una serie de hechos que deslegitimaron el proceso y acarrearon como consecuencia la intensificación del conflicto.

El proceso se caracterizó por su falta de organización, las irregularidades en la zona de despeje, la falta de voluntad de las FARC y la improvisación del Estado. A su vez, se incrementó significativamente la actividad paramilitar, los secuestros, extorsiones, asesinatos y ataques a la población civil.  El 20 de Febrero de 2002 el proceso Pastrana – FARC llegó a su fin tras el secuestro del ex congresista Luís Eduardo Gechem en un vuelo comercial a cargo de integrantes de esa guerrilla.”(PROCESOS DE PAZ EN COLOMBIA, pág. 2)

Juan Manuel Santos, actual presidente de Colombia, ha iniciado un proceso de paz con este grupo armado, el cual ha sido blanco de muchas críticas a partir de los acuerdos a los que se han llegado. A pesar de las críticas, el proceso no se ha detenido y, por primera vez en la historia de los procesos de paz en Colombia, este parece ser un proceso sólido, a partir de la experiencia que se han dado en los anteriores procesos y la intención de evitar que se repitan errores y caer en el fracaso. Se han logrado acuerdos y su avance ha sido tan fuerte que está en un  punto de oportunidad irrepetible para el país en la búsqueda de lograr sentar las bases para la construcción de una paz sólida para Colombia.

Como se planteaba anteriormente han sido diversos los acuerdos a los que se han llegado, cada uno revisten total trascendencia para lograr una paz sólida y duradera; entre ellos se encuentra el acuerdo de participación política, uno de los puntos más importantes- Su importancia radica en que la participación política es entendida como:

“(…) el conjunto de actividades, interacciones, comportamientos, acciones y actitudes que se dan al interior de una sociedad en forma individual o colectiva por parte de individuos, grupos, partidos e instituciones, las cuales van dirigidas a explicar, demandar, influir o tomar parte en el proceso de decisiones políticas o, en el sentir de Easton, en el reparto autoritativo de valores. También la participación política es entendida como ‘aquellas actividades voluntarias mediante las cuales los miembros de una sociedad participan en la elección de sus gobernantes y directa o indirectamente, en la elaboración de la política gubernamental’.” (Mantilla, 1999, pág. 2)

La anterior definición permite ver de una manera amplia la importancia que tiene para cualquier Estado democrático la participación política, en pocas palabras es un instrumento de legitimidad y estabilidad del aparato estatal. Este punto lo que busca es garantizar mayores espacios de participación a los ex-guerrilleros y ciudadanos buscando que, a partir de esos escenarios participativos, puedan incidir en la toma de decisiones de importancia para el país, logrando así cambiar la cultura política colombiana que se ha configurado en un aspecto tan sólo de ir al puesto de votación y votar por un determinado candidato.

El tema de participación ha generado como insumo un acuerdo parcial de participación política entre los negociadores del proceso de paz que solo con la firma de un acuerdo final se empezará a concretar y, según  mutuo acuerdo entre las dos partes, será el garante de un nuevo escenario de construcción democrática y equitativa que se traduzca en una paz duradera para Colombia; este acuerdo está compuesto por un compilado de puntos que son de acceso público para la población civil.

Para entender un poco más el alcance del acuerdo hay una serie de puntos que van en pro de que no se repitan hechos que han marcado la historia colombiana. Anteriores acuerdos como los “Acuerdos de la Uribe” (realizados en el año 1984 y como resultado nació la Unión Patriótica como movimiento político)  tenían el objetivo de trascender en la escena política buscando de una manera deliberativa luchar por los derechos de los más desfavorecidos. Lastimosamente este movimiento no trascendió a partir del exterminio por grupos de derecha del país, que temían que la fuerza política que estaba adquiriendo la UP acabara con las prácticas políticas que siempre se habían presentado en el país.

“El 28 de Marzo de 1984 en el municipio de La Uribe-Meta, la Comisión de Paz formada por el Gobierno de Betancur selló el primer acuerdo de cese al fuego con las FARC. El compromiso buscaba promover la modernización de las instituciones, fortalecer la democracia y establecer las garantías para ejercer la actividad política por parte de los integrantes de la guerrilla. Bajo este Gobierno se reconoció a la oposición como un actor político y como fruto de los diálogos nace la Unión Patriótica, partido político de las FARC del cual también hacían parte comunistas, indígenas, estudiantes, etc., sin embargo, durante esos años el partido sería exterminado por diferentes sectores radicales del país. (PROCESOS DE PAZ EN COLOMBIA, pág. 1)

Es de fundamental importancia que los acuerdos a los cuales se han llegado en La Habana sean garantes de seguridad y equidad para quienes se declaren en oposición al gobierno por eso es pertinente que exista una configuración del Sistema Político Colombiano actual. Cada punto del acuerdo de partición política es importante, pero hay unos en especial que toman más relevancia que los otros en un eventual acuerdo. Uno de ellos son Los Derechos Y Garantías Para El Ejercicio De La Oposición Política En General; en este punto se tratan temas claves para los alzados en armas en su transición de paso a oposición de manera legal frente al gobierno. Las FARC buscan que el sistema político colombiano sea más incluyente frente a las demandas que se generen desde la oposición y que éstas trasciendan para que resulten tratadas y solucionadas, buscando de esta manera dar un verdadero ejercicio de la democracia que, para ellos, no debe concentrarse en la física contienda electoral.

Se puede hacer relación a lo anteriormente planteado con un texto publicado por las FARC y de acceso público; en este texto se hace alusión a la necesidad de un reestructuración del aparato democrático que rige al país, esto en el sentido de que el sistema político colombiano ha sido excluyente para las minorías y para la oposición, por eso se plantea la importancia de una reestructuración para lograr un país más equitativo e incluyente.

Esta reestructuración es fundamental debido a que el poder actualmente está concentrado y cuando se realiza algún cambio jerárquico, éste sigue siendo igual; la reestructuración abriría, entonces, el camino para lograr mayor equidad, participación política para las minorías y así se logre el verdadero fin de una democracia. “Requerir que la toma de decisiones públicas sea disputable, en particular, que sea disputable desde cualquier rincón de la sociedad, es insistir en que la toma de decisiones adopte un determinado perfil democrático” (Petit, pág. 242)

“En el entendido que la excesiva concentración de poder en cualquiera de las ramas del poder público, o de los organismos de control, en especial del Ministerio Público, se constituye en límite objetivo a la garantía y al pleno ejercicio del derecho a la participación política y a la participación social y popular, así como a los derechos de las minorías y de los excluidos del sistema político, se proveerán los diseños institucionales para garantizar el debido equilibrio y la independencia entre los poderes públicos, y el control a quienes controlan” (Participación política para la democratización real, la paz con justicia social y la reconciliación nacional, 2012, pág. 31)

Es así como se hace claro que el acuerdo logrado entre FARC y gobierno colombiano es muy importante y un desafío para un sistema político que siempre ha respondido a dar prioridad a las personas que han tenido el poder político en el país; por eso garantizar el reconocimiento de la oposición, daría la posibilidad de dar una mayor equidad e igualdad a la oposición. Es evidente que de lograr concretarse y ejecutar los acuerdos ya plasmados da al país un escenario de reconciliación y paz, pero lo anterior dependerá de que el sistema político brinde esos elementos que den más espacios de participación para la oposición.

Es clave dar garantías lo suficientemente válidas a la oposición como a otros actores políticos que entran en escena y que tienen la misma importancia que el grupo armado. Uno de los puntos también acordados es el de Garantías Para Los Movimientos Y Organizaciones Sociales en los cuales se le brinden la total libertad de crearlos o de ser partícipes de ellos; se quiere generar así una cultura de paz, pero esta solo se construiría a partir de esas libertades que se den para la participación activa de la sociedad y el reconocimiento de la misma.

Los puntos del acuerdo de participación política se interrelacionan, es así como el punto de  Garantías Para La Movilización Y La Protesta se convierte en otro punto importante para el país en una eventual firma acuerdo de paz, en el sentido de que en Colombia la protesta es vista como algo ilegal y definitivamente le quita o coarta la libertad de expresión de las personas. Es por esto que el acuerdo en este punto permite que las personas expresen su molestia frente a algún tema en concreto y lograr así ser escuchados para una posible solución. Se busca entonces que exista un sistema político nuevo para el país y que cumpla con los fines democráticos que se promulgan dentro de él.

se proveerán los diseños institucionales para que, además de la participación efectiva, real y material, en el sistema político y de representación por la vía electoral, se garanticen y reconozcan constitucionalmente mecanismos, iniciativas, y formas de organización social y popular que promuevan de manera real la organización democrática del Estado y la sociedad.” (Participación política para la democratización real, la paz con justicia social y la reconciliación nacional, 2012, pág. 55)

El proceso de paz implica que todos sean partícipes de los acuerdos a los que se lleguen en La Habana-Cuba.Hay un punto dentro de los acuerdos que es de gran envergadura y es el de  Participación Ciudadana A Través De Medios De Comunicación Comunitarios, Institucionales Y Regionales, que tiene como fin la búsqueda de generación de espacios de identidad cultural y de igual manera espacios integradores, que generen una cultura de paz; la importancia de este punto radica en que estos medios de comunicación pueden, por ejemplo, presentar a través de programas los procesos que vienen adelantando los desmovilizados en las comunidades, o ver también procesos que adelanten las comunidades beneficiadas con el acuerdo de paz, dando así legitimidad al proceso y al sistema político colombiano.

Al llegar a este punto del trabajo es evidente que el proceso de paz de La Habana-Cuba, en caso de llegar a una culminación exitosa, será de beneficio para todas las comunidades; por eso el punto de acuerdo Política Para El Fortalecimiento De La Planeación Democrática Y Participativa abriría un espacio a las comunidades en los procesos de concertación, y es una garantía de renovación en el sistema político colombiano. La importancia de este punto es la garantía de participación de las comunidades en  escenarios de tanta importancia y envergadura para las regiones

A manera de conclusión, el reto del actual sistema político colombiano frente a los acuerdos a los que se ha llegado en La Habana son un gran desafío para el país, a raíz de que el actual sistema político ha sido de carácter excluyente y permisivo con la corrupción. Un cambio en el sistema político actual permitiría una mayor equidad y legitimidad para el aparato estatal, haciendo la aclaración que esto es posible siguiendo como hoja de ruta los acuerdos de La Habana-Cuba. Por otro lado, dependerá de la voluntad política que se tenga desde el gobierno nacional para que se cumplan, lo que implica ese desafío debido a que sería tumbar años y años en los cuales el sistema político colombiano ha respondido al interés particular.

Cabe resaltar la importancia que tiene el acompañamiento que desde la sociedad se dé a los acuerdos y esto con el ánimo de garantizar que el proceso paz sea de carácter incluyente y participativo, donde todos los actores (Sociedad, FARC y Estado) tengan el compromiso de que lo acordado se cumpla, puesto que del resultado de este proceso todos saldrán beneficiados y traerá un nuevo entorno para el país.

* Jose Francisco Reyes Hermosa (jose_frh@hotmail.com) es estudiante de Ciencia Política en la Universidad Surcolombiana (USCO).


 Bibliografía

  • (s.f.). PROCESOS DE PAZ EN COLOMBIA.
  • Habermas, J. (s.f.). política deliberativa un concepto procedimental de democracia. En J. Habermas, Facticidad y validez.
  • Mantilla, L. F. (1999). ALGUNAS APROXIMACIONES A LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA. Reflexión Política, 2.
  • Nieto, J. Z. (2009). ORÍGENES Y DESARROLLO DE LAS GUERRILLAS. En J. E. Velasquez, LAS OTRAS CARAS DEL PODER: territorio, conflicto y gestión pública en municipios colombianos.
  • Participación política para la democratización real, la paz con justicia social y la reconciliación nacional. (s.f.).
  • Petit, P. (s.f.). Las formas republicanas: constitucionalismo y democracia . En P. Petit, Republicanismo Una teoría sobre la libertad y gobierno. Paidos.
  • Quintana, O. M. (2003). La justificación constitucional de la desobediencia civil. Revista de Estudios Sociales , 76-87.

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